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La computación cuántica y sus tecnologías asociadas han dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad estratégica con impacto directo en la seguridad digital, la medicina, el transporte y hasta la defensa. Así lo evidencia la reciente Estrategia Española de Tecnologías Cuánticas 2025-2030, presentada por el Gobierno, con una inversión inicial de 800 millones de euros y el compromiso de empresas como Telefónica, que ya lidera la adopción en España.
A través de su nuevo Centro de Excelencia en Tecnologías Cuánticas, Telefónica apuesta por aplicaciones prácticas en comunicaciones, sensórica y computación cuántica. Ejemplo de ello fue la demostración en el Mobile World Congress 2025, donde se controló un submarino en tiempo real desde Barcelona usando redes 5G con cifrado post-cuántico, en alianza con Subsea Mechatronics y la startup XRF.
Este tipo de avances no solo impactan a la industria: cambiarán la vida cotidiana. Gracias al uso de qubits, la computación cuántica permite resolver en segundos problemas que hoy tomarían años, desde diagnósticos médicos hasta simulaciones climáticas o predicciones financieras. La clave está en que los qubits pueden adoptar múltiples estados simultáneamente, desafiando los límites de la computación clásica.
El desafío de la ciberseguridad también está en el centro del debate. Cuando los ordenadores cuánticos sean plenamente operativos, los algoritmos de cifrado tradicionales dejarán de ser seguros. Por ello, Telefónica trabaja en el desarrollo de redes Quantum-Safe, en alianza con IBM, Hispasat y Thales, e impulsa proyectos como QKD-GEO para la distribución de claves cuánticas vía satélite.
A nivel global, el sector cuántico ya mueve más de 1,000 millones de dólares al año y podría superar los 97,000 millones en 2035, según McKinsey. Compañías como Google e IBM ya operan qubits lógicos con fidelidades superiores al 99%, lo que abre la puerta a aplicaciones comerciales. América Latina, aunque aún rezagada en inversión, tiene la oportunidad de integrarse a este futuro si fomenta talento, infraestructura y alianzas estratégicas.
Desde sensores para diagnóstico precoz hasta navegación militar sin GPS, la cuántica está lista para redefinir industrias. El mensaje es claro: no es el futuro, es ahora.

