
Artículo:
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 3 de enero de 2026 que su país «dirigirá» Venezuela durante un período indefinido tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro en una operación militar ejecutada en la madrugada del sábado en Caracas. La declaración del mandatario estadounidense, realizada desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, marca un punto de inflexión en la política exterior de Washington hacia América Latina y genera profundas incertidumbres sobre el futuro político y económico del país caribeño.
«Vamos a dirigir el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente», afirmó Trump durante una conferencia de prensa junto al secretario de Estado Marco Rubio y al secretario de Defensa Pete Hegseth. El presidente estadounidense no fijó ningún límite temporal para esta «tutela» sobre Venezuela, dejando claro que será Washington quien decida unilateralmente cuándo devolver el control pleno de la nación sudamericana a sus ciudadanos.
La Captura de Maduro: Operación Nocturna en Caracas
Fuerzas especiales estadounidenses extrajeron a Maduro y a su esposa Cilia Flores de su residencia en la capital venezolana durante una operación militar que Trump describió como «extraordinaria». El expresidente venezolano fue trasladado en un vuelo militar a Nueva York, donde compareció el lunes 5 de enero ante el juez de distrito Alvin K. Hellerstein para responder por cargos de narcotráfico, narcoterrorismo y conspiración para el tráfico de drogas.
Trump informó que no hubo bajas entre los efectivos estadounidenses que participaron en la operación, aunque confirmó que «muchos cubanos murieron» durante el operativo, refiriéndose a miembros del equipo de seguridad de Maduro provenientes de Cuba. El régimen cubano reportó posteriormente que 32 de sus ciudadanos, todos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o del Ministerio del Interior, fallecieron en combate directo contra los atacantes o como resultado de bombardeos.
El mandatario estadounidense no descartó el despliegue permanente de tropas en territorio venezolano y advirtió estar «preparado» para realizar un segundo ataque «mucho más grande» si fuera necesario. «No tememos tener tropas en el terreno. Tuvimos presencia en el terreno anoche a un nivel muy alto», declaró Trump.
Delcy Rodríguez: La Vicepresidenta en el Centro de la Estrategia
Una de las decisiones más controvertidas de Trump fue su respaldo tácito a Delcy Rodríguez, quien fungía como vicepresidenta ejecutiva de Maduro y ahora asume poderes presidenciales interinos tras una decisión del Tribunal Supremo de Justicia venezolano. El presidente estadounidense señaló que Rodríguez había mantenido conversaciones recientes con el secretario de Estado Marco Rubio, afirmando que ella habría expresado: «Haremos lo que sea necesario».
«Lo que necesitamos de Delcy Rodríguez es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo», declaró Trump, enfatizando que su gobierno está controlando a Venezuela «a través de su presión sobre Rodríguez». Sin embargo, el mandatario también lanzó una advertencia sombría: «Si ella no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente mayor que Maduro».
Esta estrategia revela una aproximación novedosa al cambio de régimen: en lugar de desmantelar completamente el aparato gubernamental chavista, como ocurrió en Irak, Trump busca coaccionar a los remanentes del régimen para que cooperen con los intereses estadounidenses. El senador Tom Cotton, presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, resumió la estrategia: «Cuando el presidente dijo que EE.UU. va a dirigir Venezuela, se refiere a que los nuevos líderes del país deben cumplir con las demandas estadounidenses».
El Petróleo: Eje Central de la Intervención
Trump no ocultó su ambición por controlar las vastas reservas petroleras venezolanas, las más grandes del mundo. Durante su conferencia de prensa, el presidente estadounidense detalló: «Vamos a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la maltrecha infraestructura petrolera, y empiecen a ganar dinero para el país».
El mandatario justificó esta postura argumentando que Venezuela «confiscó y vendió unilateralmente petróleo estadounidense, activos estadounidenses y plataformas estadounidenses, lo que nos ha costado miles de millones de dólares». Trump enfatizó que nunca antes un presidente había tomado medidas para recuperar estos activos, los cuales, según sus palabras, fueron «robados» durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
«Vamos a extraer una cantidad enorme de riqueza del suelo, y esa riqueza será para el pueblo de Venezuela, para los que solían estar en Venezuela y también para los Estados Unidos en forma de reembolso», declaró el presidente. No obstante, Trump también especificó que «el embargo sobre todo el petróleo venezolano sigue completamente vigente» mientras Washington consolida su control sobre el país.
Reacciones Internacionales y Críticas Internas
Las declaraciones de Trump generaron una ola de críticas tanto en Estados Unidos como a nivel internacional. Opositores demócratas condenaron las ambiciones del presidente sobre el petróleo venezolano, calificándolas como «un retorno a una forma de imperialismo violento». Analistas políticos compararon la situación con las intervenciones estadounidenses del siglo XX en América Latina, aunque Trump y sus defensores rechazaron las comparaciones con la invasión de Irak.
El presidente colombiano Gustavo Petro condenó las «amenazas ilegítimas» de Trump y advirtió que «por la patria» es capaz de retomar las armas que dejó tras su pasado guerrillero. Trump respondió calificando a Colombia como un país «muy enfermo» y a Petro como «un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a EE.UU.».
España, junto con otros cinco países europeos, firmó un comunicado conjunto expresando preocupación por la intervención militar estadounidense en Venezuela. Por su parte, la líder opositora venezolana María Corina Machado emitió un comunicado exigiendo que Edmundo González Urrutia, ganador de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2025, asuma inmediatamente su «mandato constitucional» como legítimo presidente. Sin embargo, Trump desestimó a Machado como «una mujer agradable» que no está lista para tomar el poder.
Cuba: El Siguiente Objetivo en el Radar
Trump también dirigió su atención hacia Cuba, afirmando que el régimen de Miguel Díaz-Canel «está listo para caer» tras perder el apoyo petrolero venezolano. «Cuba parece que está lista para caer. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibían todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano. Ya no reciben nada de eso», declaró el mandatario.
El presidente estadounidense consideró que no será necesaria una intervención militar en la isla, confiando en que la presión económica provocará un colapso del régimen comunista. «No pienso que debamos tomar ninguna acción. Parece que se está cayendo. Está cayendo para la cuenta. Cuba parece que está cayendo», afirmó Trump.
Cuba decretó dos días de duelo nacional por los 32 militares fallecidos en la operación de Caracas, y el presidente Díaz-Canel publicó en redes sociales: «Honor y gloria a los bravos combatientes cubanos que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial».
Implicaciones Geopolíticas y Precedente Regional
La intervención en Venezuela representa el primer caso bajo la administración Trump de un cambio de régimen mediante fuerza militar directa en el hemisferio occidental. El mandatario estadounidense dejó claro que esta acción forma parte de una estrategia geopolítica más amplia: «Estados Unidos nunca permitirá que potencias extranjeras roben a nuestro pueblo y nos expulsen de nuestro hemisferio».
Trump también mencionó que ha planteado a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum la posibilidad de enviar al ejército estadounidense a México para combatir a los cárteles del narcotráfico, aunque describió a la mandataria como «una persona estupenda».
Analistas internacionales advierten que la decisión de Trump abre una nueva era de riesgo e incertidumbre para América Latina, estableciendo un precedente de intervención directa justificada por intereses económicos y seguridad nacional. La declaración de que Estados Unidos «dirigirá» a una nación soberana de 30 millones de habitantes durante un período indefinido marca un giro radical en las relaciones interamericanas del siglo XXI.

